Ingenios del siglo XIX: El Pronosticador de Tormentas

Ingenios del siglo XIX: El Pronosticador de Tormentas

De una forma muy rudimentaria, un Pronosticador de Tormentas o Stormglass es un especie de planeta Tierra en miniatura, para llevar a todas partes y echar un vistazo a la predicción del tiempo. Este ingenio se usó generalmente entre los navegantes del siglo XIX, y fue desarrollado por el almirante Robert Fitzroy (el primer meteorólogo de la historia) durante la expedición científica del HMS Beagle, junto a Charles Darwin. Una especie de dispositivo químico conocido desde el siglo XVII que se popularizó con el diseño del barómetro de FitzRoy.

Consiste en un recipiente de vidrio completamente sellado, generalmente con forma de cilindro, lleno de una mezcla de líquidos que, en función de su aspecto, nos indica que tiempo meteorológico se avecina. La mezcla se compone de agua destilada y etanol, y en menor proporción: nitrato de potasio, cloruro de amonio y alcanfor. Hay que tener cuidado con el orden de la mezcla, ya que si el agregado se realiza en otro orden, la misma podría explotar.

Pero ¿cómo es capaz de predecir el tiempo esa mezcla de sustancias encerradas en un recipiente? Lo explica así José Miguel Viñas en Curiosidades meteorológicas: Las variaciones en la temperatura del aire y la presión atmosférica provocan cambios en la solubilidad de esa mezcla, lo que da como resultado el aspecto cambiante del líquido. La mayor o menor turbiedad o la presencia o no de escamas, cristalitos o estructuras filamentosas pueden identificarse, tal y como lo estableció Fitzroy, con determinados cambios de tiempo para las próximas horas. El líquido claro, sin impurezas, es indicador de cielos azules y ambiente soleado, mientras que si empieza a enturbiarse, se nublará, con posibles lluvias. Si en el seno del líquido aparecen pequeñas motitas, puede esperarse bruma o niebla, y en cuanto a la nieve, su posible llegada (estando el día claro) es delatada por la presencia de pequeñas plumas blanquecinas, similares a las que a veces forma el hielo. Si esos mismos cristalitos surgen con el líquido turbio en vez de claro, entonces lo que tendremos será tempestad o tormenta.

La correcta interpretación de estas formaciones permitirá predecir las condiciones del tiempo con 24 a 48 horas de anticipación.

Imagínense la sensación, para aquella época, de observar un cilindro de cristal, como un bibelot en los que nieva si los agitas, pero que realmente indica qué tiempo hará. Seguramente Fitzroy se sintió como el Australopitecos en 2001, Una odisea del Espacio, lanzando al aire el fémur, o como Marie Curie entrecerrando los ojos ante aquella motita de 0,0001 gramos que era más brillante que el sol. 

Si se hacen con un storm glass y quieren probarlo de verdad, entonces viajen, junto a sus barómetros, termómetros e higrómetros a los lugares más tormentosos del mundo.

Como curiosidad, Fritzroy fue, además del inventor del storm glass, un gran protagonista en el desarrollo de la meteorología. Bajo su mandato en la Royal Society, se implementó una red de 24 estaciones meteorológicas, que vía telégrafo, enviaban la información a Londres. Al embarcar en su segundo viaje en el Beagle, FitzRoy transportó innumerables barómetros y 22 cronómetros, con la intención de afinar los cálculos de latitud de los que se disponía. Creó también las cartas sinópticas, utilizadas para la visualización de los frentes atmosféricos y sus desplazamientos.

Pero su verdadera pasión era la predicción del tiempo meteorológico, con la idea de que así se podrían salvar vidas. De este modo, convenció a los editores del diario londinense Times a incluir en su publicación los partes meteorológicos. Es así, entonces, que el 1 de agosto de 1861 se publica el primer parte meteorológico de la historia.

http://www.republicadefantasia.com/es/laboratorio-juegos-experimentos/pronosticador-de-tormentas-o-stormglass-fitzr/p-177#.Vs7kI5zhDct

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